viernes, 21 de octubre de 2011

Jueves 27 octubre 2011, lecturas jueves XXX T.O. año impar.

LECTURAS: Jueves de la 30ª semana de Tiempo Ordinario. Año impar.

PRIMERA LECTURA
Ninguna criatura podrá apartarnos M amor de Dios manifestado en Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,31b-39

Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros? ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?, como dice la Escritura: «Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza.»
Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Sal 108, 21-22. 26-27. 30-31
R. 

Sálvame, Señor, por tu bondad.

Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Tú, Señor, trátame bien, por tu nombre, líbrame con la ternura de tu bondad; que yo soy un pobre desvalido, y llevo dentro el corazón traspasado. R.

Sálvame, Señor, por tu bondad.

Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Socórreme, Señor, Dios mío, sálvame por tu bondad. Reconozcan que aquí está tu mano, que eres tú, Señor, quien lo ha hecho. R.
Sálvame, Señor, por tu bondad.

Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

Yo daré gracias al Señor con voz potente, lo alabaré en medio de la multitud: porque se puso a la derecha del pobre, para salvar su vida de los jueces. R.
Sálvame, Señor, por tu bondad.

Salvum me fac, Dómine, secúndum misericórdiam tuam.

ALELUYA

¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! Benedíctus qui venit rex in nómine Dómini, pax in cælo et glória in excélsis.

EVANGELIO
No cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén

Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 31-35
Gloria a ti, Señor.

En aquella ocasión, se acercaron unos fariseos a decirle: -«Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte.» Él contestó:
-«ld a decirle a ese zorro: "Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi término."
Pero hoy y mañana y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían!
¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido.
Vuestra casa se os quedará vacía.
Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: "Bendito el que viene en nombre del Señor." »

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

San Agustín, De cons. Evang. 2, 75 
En sentido místico se comprende que estas palabras las dijo refiriéndose a su cuerpo, que es la Iglesia. Porque son expulsados los demonios cuando, abandonadas las supersticiones, los gentiles creen en El. Y se verifican las curaciones cuando según sus mandatos se renuncie al diablo y a las vanidades del mundo y llegue la Iglesia al fin de la resurrección (que se verificará como en el tercer día) a la perfección angélica por la inmortalidad del cuerpo. Catena Aurea.